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Curso de Reflexología. Segunda Clase

¿DE DONDE PROVIENE NUESTRA ENERGÍA?

La energía proviene de tres fuentes importantes: La primera la recibimos de los gametos que son las dos células fundamentales del hombre (espermatozoide) y otra de la mujer (óvulo); Estas dos células al encontrarse se fusionan, y allí comienza la concepción o fecundación que todos conocemos.

De ésta unión brota la energía vital genética de un nuevo ser, y éstas primeras células empezarán a reproducirse hasta alcanzar billones de células que componen la maravillosa arquitectura del cuerpo humano, (formado por 30 billones de células), diferenciadas o especializadas por grupos en células de la piel, de los músculos, nervios, huesos, sangre, sexuales etc.

La segunda fuente de energía la recibimos mediante el aire que respiramos. La respiración pulmonar sirve para introducir el oxígeno en el cuerpo y ello nos permite llevarlo a todas nuestras células, ya que sin él pronto morirían, y de ésta forma reciben la energía vital para su existencia.

La tercera fuente de energía la recibimos de la alimentación que ingerimos y absorbemos a saber; las proteínas, grasas, glúcidos o hidratos de carbono, alcoholes etc., toda ésta energía ,el cuerpo la usa para realizar las actividades, tanto voluntarias como involuntarias, y el cuerpo necesita ciertas cantidades de los diversos elementos, que son imprescindibles para su normal funcionamiento, es por ello que debemos ingerir una dieta equilibrada para mantener la apropiada energía y no alterar nuestro metabolismo debido a excesos o defectos en la nutrición.

COSAS A TENER EN CUENTA ANTES DE EMPEZAR

Ante todo debemos procurar tener las uñas recortadas y redondeadas para no lastimar la piel del paciente.

Prepararemos una camilla, una silla o una butaca recta con respaldo blando para que el receptor se sienta cómodo y relajado, la columna vertebral debe de estar bien recta, pues de ésta forma fluye mejor la energía y obtendremos mejores resultados, también se pondrá un almohadón debajo de la cabeza para mayor comodidad del receptor, en caso de estar en una camilla, los pies deberán descansar en una toalla o almohadilla blanda, de ésta forma hará que se eleven los pies del receptor y el reflexólogo trabajará con mucha más comodidad.

Siéntese el reflexólogo en una silla, frente al receptor, cuyos pies deben estar a nivel (ni demasiado altos, ni demasiado bajos), de forma que se puedan trabajar cómodamente, a una altura que se pueda aplicar correctamente el masaje podal, la altura idónea es cuando las puntas de los dedos gordos de los pies están al mismo nivel que los hombros del Reflexólogo.

Si el receptor está sentado en una silla y existe algún dolor o sensibilidad en el coxis (el hueso a la altura del final de la columna vertebral), debemos de poner un almohadón chiquito para que se siente cómodo, las piernas deberán de estar extendidas y rectas pero no rígidas, y a la altura en que el reflexólogo pueda trabajar todos los puntos con comodidad.

El masaje de compresión debe ser firme, pero ¡Cuidado! no todas las personas tienen la misma textura en los pies, unas personas tienen los pies más delicados que otras y deberíamos notar la diferencia.

Los niños y los ancianos suelen tener los pies más sensibles, así es que debemos presionarlos con más cuidado.

Cuando alguien llegue muy agitado a nuestra consulta, es preferible dejarle reposar unos minutos, hasta que se tranquilice y entretanto podríamos explicarle algo de cómo funciona ésta terapia, ya que cuando se desconoce una técnica, se desconfía de sus resultados, por el contrario, cuando conocemos algo que vamos a empezar, adquirimos confianza y vamos a ello con más gusto y convencidas que nos va a proporcionar mejoría y satisfacción.

Las manos de la persona receptora del masaje deben dejarse apartadas, estiradas relajadas sobre la camilla, los brazos de la silla a sobre sus caderas, si las manos estuvieran cogidas juntas, como es de costumbre en muchas personas, las corrientes energéticas enviadas des de la cabeza a las manos serían corto-circuitadas, y sería más difícil que fluyeran las energías a los órganos correspondientes, cuando las manos de una persona están cogidas, los dos polos (la izquierda magnética y negativa, y la derecha eléctrica y positiva) se neutralizan entre sí, entorpeciendo por tanto el flujo natural de la corriente magnética y de la energía eléctrica que circula de arriba y abajo por todo el cuerpo.