Curso de Reflexología. Clase número 12

Curso de Reflexología. Clase número 12

Continuamos con nuestro Curso de Reflexología Podal abordando las zonas importantes a tratar, esta sería la ultima parte.

DOS ZONAS MUY IMPORTANTES. Parte 3 de 3

EL SISTEMA LINFÁTICO

Los órganos linfáticos son: el Bazo, el Timo y las amígdalas.

El bazo, es un órgano alargado y de forma ovoide que está situado en el lado izquierdo del diafragma y por debajo del estómago y es el más grande de los órganos linfáticos, contiene primariamente una sustancia esponjosa, consistente en tejido linfático, y sus principales funciones son:

La formación de células sanguíneas y de linfocitos (corpúsculos blancos de la sangre).

La filtración de substancias extrañas, tales como bacterias y células sanguíneas deterioradas, que son destruidas y eliminadas de la circulación, por la acción de las células del bazo.

El almacenaje del hierro, y guarda del mismo para la formación de nueva hemoglobina, sustancia que transporta oxígeno a los tejidos.

La formación de anticuerpos y consiguiente acción inmunológica.

La función del bazo juega un papel muy importante en la resistencia del organismo contra las infecciones bacterianas y parasitarias.

El Timo, segundo de los órganos linfáticos, está compuesto por un tejido linfoide muy denso y está localizado por delante y por encima del corazón; su función primaria es la de desarrollar la inmunidad en niños.

El último de los órganos linfáticos son las amígdalas, también son filtros que actúan contra las bacterias.

El sistema linfático es el más precioso guardián contra la enfermedad, además de las funciones arriba reseñadas, el sistema linfático regula también el líquido de los vasos de todo el cuerpo y elimina las proteínas rechazadas por los capilares sanguíneos.

Un mal funcionamiento en el sistema puede causar un edema y un desequilibrio proteico. Las incontables subdivisiones del sistema linfático trabajan como una serie de estaciones de policía, cada una subordinada y dependiente de las demás sus principales residencias están en el lado izquierdo del cuerpo. El cuerpo debe ser capaz de librarse eficazmente por sí mismo de éstas toxinas, y es por ello que es importante que el sistema linfático tenga un buen drenaje.

Un requisito importante para una buena salud, es el tener un eficaz sistema circulatorio, la mayor parte del cual es un sistema linfático que esté en alto grado, libre de toxinas.

Es por ello que hemos encontrado muchísimas razones para comen zar una sesión de masaje podal por el pie izquierdo, alternando con el pie derecho y así sucesivamente.

Existen otras razones adicionales para comenzar con el pie izquierdo, como hemos reseñado ya el concepto de polaridad.

El diafragma es una pared músculo-membranosa que secara el abdomen de la cavidad torácica, se contrae con cada inhalación, aplanándose hacia abajo. Esto permite a los pulmones el descender y llenar completamente todo el recorrido hacia la parte inferior del pulmón.

Cuanto más profunda sea la inhalación, tanto más hacia abajo descenderá el diafragma. Este movimiento comprime a los órganos digestivos hacia abajo, le cual ayuda a la digestión y refuerza la acción del peristaltismo intestinal, empujando hacia abajo la masa de alimentos, al aumentar la presión intra abdominal, hasta alcanzar el estado de defecación.

Con cada inhalación, el diafragma se relaja y se levanta, empujando los músculos de su “suelo” hacia arriba. Cuanto más completa sea la exhalación, tanto más hacia arriba se elevará, pero el lado derecho Siempre se elevará más hacia arriba que el izquierdo.

Por lo tanto, el alcanzar así el reflejo del diafragma a través de los puntos reflejos del pie, dependerá de si el receptor está inhalando o exhalando, y de si se está trabajando el pie derecho o el izquierdo.

Todo esto indica el importante papel del diafragma, ya que una buena eliminación es, naturalmente esencial, para una buena salud.

Además de ayudar al proceso de eliminación, el movimiento del diafragma parece ayudar en el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, los riñones, el hígado, el bazo y el extremo cardíaco o superior del estómago, dando a éstos órganos una especie de suave masaje rítmico.

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